Operación
Cómo organizar un taller de conversión a GLP y GNV: kits, historial y garantías
Un taller de conversión a gas no se parece a un taller mecánico común. Cada conversión mueve un kit de muchas piezas, el auto sale con garantía y con una revisión anual pendiente, y el cliente vuelve: a revisar, a reclamar o a hacer mantenimiento. Si todo eso vive en la memoria del maestro o en un cuaderno, tarde o temprano algo se pierde.
Estas son las cuatro cosas que ordenan a un taller de conversión.
1. Arma tus kits una sola vez
Una conversión lleva siempre lo mismo: reductor, inyectores, cilindro, válvulas, mangueras, centralita… Pero si cada vez cargas pieza por pieza, se escapan dos cosas: una pieza que no se descontó del almacén y una que no se cobró.
Lo ordenado es tener cada kit armado una vez, con sus piezas y cantidades, y agregarlo completo a la orden. Si alguna pieza cambia según el vehículo (el reductor o el inyector según el motor), el kit debe permitir elegir la alternativa en el momento, sin tener un kit distinto por modelo.
2. Que el almacén cuadre con lo que instalas
En conversión, el stock tiene mucho valor por pieza. Un reductor que "desapareció" no es un descuadre menor. Por eso cada pieza que sale debe salir contra una orden de trabajo, y cada ingreso contra una compra. Así puedes ver en cualquier momento por qué el stock está como está, y quién movió qué.
Una buena práctica es fijar un stock mínimo para las piezas que más rotan. Te avisa antes de quedarte sin un componente con un cliente esperando.
3. El historial de cada auto: qué tiene instalado
Cuando un cliente vuelve un año después, la pregunta es siempre la misma: ¿qué le pusimos? Marca del kit, generación, número de serie del cilindro, fecha de instalación. Si eso no está registrado por placa, el técnico tiene que adivinar o desarmar para averiguarlo.
Registra en cada vehículo su tipo de combustible (GLP o GNV) y las piezas que le instalaste. Ese historial te sirve para la revisión anual, para cotizar rápido un mantenimiento y para ofrecerle lo que le toca, porque ya sabes qué tiene.
4. Garantías con pruebas, no de palabra
El reclamo típico: "me instalaron el kit hace ocho meses y ahora falla". Sin registro, es la palabra del cliente contra la tuya. Con registro, sabes qué pieza se instaló, cuándo, quién la instaló y hasta cuándo tiene garantía.
Y hay algo más valioso: si llevas la cuenta de los autos que vuelven por un trabajo que ya hiciste, y de qué pieza falló, empiezas a ver patrones. Si siempre falla el mismo componente, el problema es del proveedor; si los retornos se concentran en un técnico, es un tema de capacitación. Ese dato vale más que cualquier impresión.
Además: la revisión anual
Cada auto convertido debe pasar su inspección anual ante una entidad certificadora autorizada por el MTC. Esa fecha es una cita segura para tu taller si avisas a tiempo. Lo explicamos en detalle en Revisión anual de GLP y GNV: qué exige la norma.
Cómo lo resuelve TallerPro
En TallerPro armas tus kits de conversión una vez, con alternativas por pieza, y los agregas de un clic a la orden o a la venta: se descuenta el stock de cada pieza y todo queda en el kardex. Cada vehículo guarda su tipo de motor y sus productos instalados con su fecha de garantía. Y cuando un auto vuelve, lo marcas como retorno por garantía indicando qué falló, para saber si fue el técnico o el proveedor.
Un taller de conversión ordenado no pierde piezas, responde reclamos con pruebas y hace que el cliente vuelva. Mira cómo pasa un carro por el sistema, paso a paso, en software para talleres de GNV y GLP, o pruébalo gratis por 30 días.